Ansaldo Biplanos, al servicio de Fuerza Aérea Mexicana

Ansaldo

Ansaldo Biplanos, al servicio de Fuerza Aérea Mexicana

 Por: Oscar Fernando Ramírez Alvarado.
 Miembro de la Sociedad Mexicana de Estudios Aéreos Latinoamericanos.


Ansaldo A-1 Balilla.

Ansaldo A-300-2.

Ansaldo A-300-C, de “Cabina”

Deslizador Caloca.

 Ansaldo A-1. Balilla.

 El biplano Ansaldo A-1 Balilla fue el primer caza completamente diseñado en Italia; construido como prototipo a fines de 1917 por el Ingeniero G. Brezzi de la Societá G10 Ansaldo; su diseño estaba basado en gran medida en los ya famosos aviones de reconocimiento biplanos SVA y el número total de ejemplares construidos fue de 108.

 Durante las pruebas iniciales, la velocidad del avión de cerca de 140 MPH fue impresionante, ya que era superior a la de muchos de sus contemporáneos, pero cuando fue comparado contra la maniobrabilidad de aquellos, el entusiasmo inicial rápidamente se desvaneció. Del total de aviones construidos, un pequeño número fue enviado a combate y la mayoría de estos fueron usados para propósitos de defensa nacional.

 El avión estaba impulsado por un motor en línea de 220 hp, enfriado por agua SPA 6-A, tenía una envergadura de 7.68 metros y un largo de 6.84 metros, la altura era de 2.53 metros y pesaba 885 Kg.

 Su velocidad máxima fue de 140 MPH, su cielo de servicio de 5 000 metros y su autonomía de vuelo de 01:30 Horas, estaba armado con dos ametralladoras sincronizadas Vickers .303 que disparaban a través del arco de la hélice y estaban montadas encima del cowling

 Servicio en México.

 Los usuarios de este avión además de Italia, fueron Lituania, Latvia, Polonia, Rusia, España, Francia, Holanda y los USA. Mientras en Latinoamérica lo utilizaron Argentina, Brasil, Perú, Uruguay.

 La primera noticia de los aviones Ansaldo para México, apareció en la revista TOHTLI de agosto de 1920, con motivo de la visita a los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas de la Comisión Italiana de la Casa Ansaldo.

“La comisión viene perfectamente documentada sobre nuestras necesidades interiores y acompaña a sus proyectos toda clase de detalles para el empleo del material que mejor se amolde a nuestra situación y circunstancias. Nos informaron también que vienen rumbo a México, dos aparatos modelo para caza y reconocimiento, provistos de motores SPA, de 200 H.P. que fueron adquiridos por la pasada administración para ser empleados y estudiados por nuestra Armada.”

 Efectivamente, Alberto Salinas Carranza acompañado del Jefe de los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas de México, Francisco Santarini junto en una gira de estudios y compras, adquiere dos ejemplares para el Servicio Aéreo Mexicano, siendo el Ansaldo Balilla A-1 y el Ansaldo A-300-2 de bombardeo y observación. Según factura de la Societá Anónima Per Construzioni Aeronautiche firmada por el Ingeniero O. Pomulo&C, E 3/12/1919, con un costo de 18 400 Liras.

 La fecha exacta de la llegada al país es aún desconocida, las primeras fotos del avión aparecieron en Agosto de 1921 y en la Revista TOHTLI de Septiembre de 1921 aparece una nota en el “Informe de Actividades de los TNCA” que para el mes de Agosto se terminó de reconstruir el avión matrícula 1-D-79 con motor 220 HP, de los dos que el gobierno adquirió en Italia y los cuales llegaron en malas condiciones. La prueba que hizo con él uno de los pilotos instructores, señor Bieler Fritz, fue satisfactoria y se encuentra ya en servicio.

 

 Con respecto al primer vuelo del  avión Ansaldo A-1 en México, hay una anécdota curiosa referida por el finado General Alberto Nájera Mercado; Resulta que cuando la máquina estuvo lista para hacerse al aire no había piloto que se decidiera a volarla ya que según los rumores era un avión sumamente difícil de dominar y estando los pilotos de entonces acostumbrados a los dóciles y manejables pero lentos aviones de Construcción Nacional, así como de algunas máquinas de procedencia extranjera (igual de lentas), pues les resultaba difícil de aceptar la idea.

 La Dirección de la Escuela Militar de Aviación, preparándose de antemano para tales inconvenientes y previendo el crecimiento de la aviación militar, había ya contratado algunos instructores extranjeros así como mecánicos, aquí es donde la leyenda dice que uno de tales mecánicos de nombre Fritz Bieler de alguna manera convenció a los jefes mexicanos de que era piloto, mostrando su “Brevette” ó título y otros documentos que comprobaban lo que aseguraba, así como que había sido piloto de combate durante la Primera Guerra Mundial, esgrimiendo la famosa swástica alemana, al término de lo cual abandonó su país para ir en busca de un nuevo horizonte:

 Al ver Bieler que no había piloto para el Balilla, se ofreció de voluntario realizando con éxito los primeros vuelos de prueba en el mes de Agosto de 1921. Sea esto verdad o sólo leyenda el hecho es que el señor Bieler se quedó en México como instructor de vuelo.

 A partir de entonces y ya roto el tabú, los pilotos mexicanos que habían demostrado más destreza, empezaron a volar con cierta regularidad el Balilla durante el período de Septiembre de 1921 a mediados de 1923. La respetada máquina durante su vida operacional sufrió algunos incidentes que ameritaron fuera llevada a los talleres para las reparaciones respectivas.

 

 Centenario de la Independencia de la República del Brasil.

 Para fines del mes de junio de 1922, con motivo de la conmemoración del Centenario de la Independencia de la República del Brasil, el Ministro de Guerra dispuso que una comisión perteneciente al Escuadrón de Observación de la Fuerza Aérea Mexicana saliera, para tomar parte en las fiestas que con tan fausto motivo tendrían lugar en la capital de dicha República.

 La comisión estaba compuesta por:

Capitán 1° Piloto   Guillermo Ponce de León.

Teniente    Piloto   Julián Nava Salinas.

Teniente    Piloto   Francisco Espejel.

Teniente    Piloto   Ascencio Jiménez.

Subteniente   Mecánico Leopoldo Sáenz.

                    Mecánico Luis Rivas.

                    Mecánico Agustín Oviedo.

Como delegado de los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas.

Ingeniero Luis G. Garduño.

El material de vuelo de esa comisión y que fueron convenientemente embalados y embarcados, lo fueron los siguientes cuatro aeroplanos:

 Biplano Ansaldo A-1 “Balilla” con motor SPA de 220 H.P.

Biplano Mexicano Serie “B” con motor Salmson de 260 H.P.

Monoplano Mexicano de ala baja “Sonora” con motor Le Rhone 110 H.P.

Monoplano Morane Saulnier 35c con motor Le Rhone de 110 H.P.




 


 





 


 


 


 


Como agregado a este trabajo, en la parte inferior, reproducimos las reseñas que por medio de la Revista Tohtli han llegado hasta nuestros días, hermosas en sí pues con su lectura podemos navegar a un ambiente lleno de fervor patrio y exaltación que campeaba en esos días. Es muy interesante notar como esa Delegación alcanzó un éxito rotundo en las diferentes exhibiciones aéreas en las que participó, e incluso la comparación lógica con equipos de otros países, recibiendo calurosas felicitaciones.

Desafortunadamente también, se reseñaron solamente la participación de los aviadores en solo uno de los aviones con los que participaron, desconociendo hasta la fecha si acaso el Ansaldo “Balilla” y los otros aviones tuvieron alguna otra participación aparte de la  exhibición estática que seguramente fue montada.

PRIMER ESCUADRON DE CAZA

 Hasta esa fecha, la Aviación Militar mexicana había estado compuesta principalmente por aviones conocidos ahora como de “propósitos múltiples” y bombarderos, todos ellos ampliamente utilizados durante los varios movimientos armados que se habían sucedido.

El primero de mayo de 1923 el Alto Mando de Aviación decide crear el PRIMER ESCUADRON DE CAZA, pues cuenta ya con algunas máquinas para lograrlo, así como con pilotos experimentados y ya de renombre en el medio, como pie veterano de éste escuadrón figuraron:

 Comandante de Escuadrón.  Cap. P.A. Julián Nava Salinas.

                                              Cap. P.A. Francisco Espejel

                                               Tte. P.A. Alberto H. Vieytez

                                               Tte. P.A. Ricardo Díaz González

                                               Tte. P.A. Alfredo Lezama Álvarez

                                               Tte. P.A. Roberto Fierro Villalobos

                                               Tte. P.A. Luís E. Rojas

 
Y el material de vuelo con el que fue dotado:

 “ANSALDO A-1, “BALILLA”.  Monoplaza italiano.

“BMW”.      .                                Monoplano biplaza de Construcción Nacional.

“MORANE SAULNIER”.           Monoplano parasol, biplaza francés.

“MORANE SAULNIER”.           Monoplano parasol, biplaza francés

“SVA 300-2”.                               Biplano biplaza, italiano.

“SONORA”.                                 Monoplano biplaza de Construcción Nacional.

 

 Con motivo de la creación del Escuadrón de caza se llevan a cabo diversas actividades deportivas y sociales para conmemorarlo.

 Las acciones bélicas realizadas por éste Escuadrón en el por entonces aún convulsionado México fueron limitadas y se redujeron a vuelos de reconocimiento y observación, y la mayoría sólo de adiestramiento.

 El final de este avión “Balilla” de bella estampa y otros, resulta controversial para nuestro entender actual, plagado de perfeccionismos y costumbres aeronáuticas bien estudiadas y cimentadas, fruto de experiencias costosas tanto materiales como humanas.

En esa época en que todo era nuevo y cada detalle representaba un descubrimiento, todos los pilotos eran aptos y hábiles, mientras no demostraran lo contrario, solo que para esto último se tenían muy pocas oportunidades de hacerlo, los accidentes estaban a la orden del día (afortunadamente no todos mortales) y el A-1 nunca fue la excepción en protagonizar algunos incidentes.





 Las fiestas patrias de septiembre estaban por llegar y los cadetes del Heroico Colegio Militar invitaron a los cadetes de Aviación para promover a la señorita Beatriz Tamayo como candidata a reina de dichas fiestas; la aviación era algo espectacular y ofrecía muy buena oportunidad para atraerse fondos realizando vuelos de exhibición.

 El día 21 de julio a las seis de la mañana se presenta un grupo de alumnos del Colegio Militar con objeto de invitar a los pilotos al festival que se preparaba a la señorita Tamayo, presenciando estos, algunas de las prácticas de vuelo.

 Cuando toca su turno al Teniente Piloto Ricardo Díaz González, para ejecutar sus prácticas a bordo del monoplano Morane 9-A-101, acompañándolo el cadete de la batería de Artillería del Colegio Militar, Jesús Díaz Carrasco, como pasajero quién había solicitado volar, a las 7:35 de la mañana toma su posición de vuelo y abandona tierra, mas bruscamente, la máquina es puesta en cabré (sic) por el piloto, volvió a picarse a tierra y descendiendo vertiginosamente, estrellándose contra el campo, muriendo los dos tripulantes. Hubo muchas especulaciones en cuanto a la razón del accidente pero la realidad nunca se supo.

 La versión anterior fue dada en la revista TOHTLI, sin embargo tenemos otra versión del accidente, publicada en el periódico EL SIGLO de Torreón, Coahuila, el domingo 22 de julio de 1923.

 -------Un aviador y un cadete murieron al caer ayer en un aeroplano. De una altura de trescientos metros descendió el aparato, haciéndose pedazos al chocar contra el suelo. Se descompuso el motor. El terrible accidente ha causado profunda sensación en México, especialmente entre el elemento militar.

Especial para EL SIGLO. México 21 de julio. Un lamentable y terrible accidente ocurrió hoy en la Escuela de Aviación. El piloto Ricardo Díaz González llevando a bordo de su máquina a un cadete de la Escuela Militar, se remontó hoy como a una altura de ochocientos metros, donde estuvo ejecutando notables vuelos y vistosas evoluciones. Desgraciadamente el motor se descompuso al efectuar un Looping de looping que trató de hacer Díaz González, cayendo el aparato desde una gran altura sobre terrenos cercanos a la Escuela, haciéndose pedazos el avión y muriendo instantáneamente tanto el piloto como el cadete. E. Corresponsal.--------

 Las dos versiones son muy diferentes y contrastan fuertemente en cuanto a la forma del acontecimiento, sin embargo, el resultado a fin de cuentas sería el mismo. Hubo muchas especulaciones en cuanto a la razón del accidente pero la realidad nunca se supo.

Aún otro accidente vendría a enlutar otra vez las fiestas patrias.

 

 El 31 de julio de 1923 causa baja del Escuadrón Bimotor de Bombardeo y alta en el de Caza el Tte. Ramón Alcalá, experimentado piloto que había demostrado muy bien sus cualidades en los grandes aviones “Farman F-50” y que como incentivo a su dedicación fue transferido.

 Así es que, en la mañana del día 12 de agosto de 1923 se efectúa una fiesta de propaganda más en honor de la señorita Tamayo:

Luego de iniciado el evento, algunos pilotos realizan sus evoluciones programadas sin mayor contratiempo, hasta que toca el turno a Ramón Alcalá volando el Balilla, despega a las 10:05 AM, realiza algunas evoluciones y se prepara para  realizar un primer “barril rasante” (tonel) como a sesenta metros de altura, lo termina adecuadamente, sobrevuela el campo y se prepara para efectuar el segundo, tomó velocidad picando la máquina, la invierte y ante la expectación general pierde el control y se estrella contra el suelo, hombre y máquina perdidos en un momento de valor y vehemente exaltación, el hombre no volando para él, sino para el público, un piloto de bombardero pesado volando un avión de caza, huelgan los  comentarios.

Tras el accidente, Ramón Alcalá muere a las 11:50 de esa fatídica mañana.





 Como contraparte interesante a la muerte de Ramón Alcalá, se levantaron voces en contra de la glorificación de su muerte o la de cualquier otro piloto. El siguiente escrito ignoraba por supuesto en ese entonces, que el número de pilotos muertos era y continuó siendo durante mucho tiempo, bajísimo en relación a las operaciones aéreas realizadas, en esa época había una corriente muy negativa hacia la aviación y alcanzaba frutos de amarga realidad.

La siguiente transcripción fue escrita por Jorge Labra para el periódico EL SIGLO DE TORREÓN, el 1 de septiembre de 1923.

 Por la inmortalidad.

En los hangares de Valbuena, en su parte central, resaltado con gigantescos caracteres, hay una leyenda que no se puede ver sin sentir vértigo. La leyenda es:

Digo que se siente vértigo al leerle, porque se descubre el vacío sin fondo del cerebro que la formuló. ¿Qué cosa quería expresar ese sentimiento que se quedó en nebulosa indefinible? Acaso que el que aspire a la inmortalidad no debe rehuir el peligro, lo cual es diferente a esa generalización, sin acotensiones, sin rumbo, sin objeto, es decir por decir, que todo el que vive en peligro va corriendo al borde de lo inmortal.

Si ello fuera así, no serían anónimas tantas víctimas que han perecido diariamente en trabajos peligrosos en el fondo de las minas, en los mares tempestuosos, en las altas aristas de las construcciones gigantescas, ¡que más!, esta hermosa ciudad cuyo ambiente se disputan la fragancia de los jardines y las emanaciones de la gasolina, estaría llena, desde hace mucho tiempo, de inmortales: inmortales de verdad, no académicos de mentirijillas, críticos presupuestales o miembros del consejo cultural, a quienes el peligro del ridículo no les produce frío ni calor; sino ciudadanos honestos y útiles que han muerto entre las ruedas de los automóviles, de los tranvías, de los camiones de peso ligero o de peso completo; a manos de los atracadores vulgares, de los marihuanos valientes, de los militares que hacen honor a su clase y a su patria; nadie en fin, tendría más derecho a la inmortalidad que nosotros mismos, que vivimos en continuo peligro de que entre hasta nuestra cama una bala perdida a matarnos, o que al salir a la calle nos alcance un taxi azul o uno amarillo o un -forcito- reforzado con tablas o un ratero con tarjeta de regeneración….; y sin embargo, el libro de la inmortalidad no ha recogido ninguno de esos hombres que debieran ornar sus páginas. Según el pensamiento que en la parte central de los hangares de Valbuena, marca a los cadetes de aviación con ese embuste, criminal si no fuere imbécil, de que todo el que vive cerca del peligro va de la mano de la inmortalidad.

Los cadetes son jóvenes, su imaginación está llena de fantasía y las palabras sonoras, aun cuando sean huecas, les impresionan y arrebatan. El domingo último aumentó la lista de los pseudo inmortales el joven

 Ramón Alcalá, intrépido cadete que creyó ciertamente que provocar al peligro, era forzar las puertas de la gloria que no tiene olvido y cuando en honor de la señorita Beatriz Tamayo candidata a reina del Distrito Federal, hacía evoluciones en los aires, no se conformó con maravillar los ojos que lo admiraban como experto en el dominio del aeroplano, sino que quiso paralizar los corazones en un silencio de espanto y bajando súbitamente de costado, cuando quiso tomar nuevamente su posición, el aparato y el aviador quedaron destrozados, aunque todavía con un girón de vida palpitante que sangraba y sufría… ¡a poco se apagó!

Esto ocurre frecuentemente en nuestra Escuela de Aviación; y como un estímulo y recompensa y a la vez como complemento de la frase a que antes aludí, los nombres de los que han perecido en estos tan peligrosos como inútiles e insensatos juegos, se han alineado en los frontis de los hangares, seguramente porque hay la creencia de que la inmortalidad consiste en escribir el nombre del occiso sobre unas tablas que la lluvia despinta y el sol tuerce, los muertos sobrepasan ya el número de hangares y lo más probale es que las víctimas recientes no alcancen siquiera la gloria de que su nombre permanezca por un tiempo mas o menos largo ante la admiración del pasto verde, que se estremece de espanto cada vez que cerca de él resoplen furiosamente los aeroplanos.

He aquí algo estúpidamente gris. No hay tonos vivos que enguirnalden opulentamente la tragedia. Vidas que se pagan totalmente, criminalmente, sin que baste enaltecer su muerte ni la pródiga intrepidez juvenil que se lanza a ciegas al abismo de la eternidad, sugestionada por una frase hueca y sin sentido.

Pero esta grisura triste, ¿es solamente el tono de los sacrificios de la Escuela de Aviación? No, por nuestra desgracia… Se creyera que la vacua leyenda del pabellón central de los hangares de Valbuena, se yergue prometedora sobre todo el territorio nacional y que es a manera de un faro que guía a los hombres en cuyas manos se halla el futuro cercano de la nación.

Vivir cerca del peligro para vivir cerca de la inmortalidad! Esta es quizá la clave de por qué nuestros gobernantes, nuestros políticos, nuestros mentores, van llevando al país siempre al borde del peligro; el peligro de padecer hambre, el peligro de vivir espiritualmente débiles, el peligro de que una moral fuerte subyugue a nuestra moral enfermiza e incierta; el peligro de que una mayor relajación acabe con todo cuanto queda en pie y que pudiera servir de soporte para el tenebroso mañana, el peligro que mismo, sin objeto, sin rumbo, sin necesidad, acaso solo por embriaguez de la frase hueca que un día amaneció escrita con letras mayúsculas y enorme sobre la pared de tablas del hangar de Valbuena y en seguida se propagó por todos los rumbos, prometiendo una mentida inmortalidad.

Pero este peligro en que vivimos es tan vulgar, tan sin brillo, tan torpe, que al producirse la catástrofe, no alcanzarán sus provocadores ni el triste renombre del incendiario del Templo de Diebs, el iluso, pero sí de aquel que sabemos el nombre, de estos solo recogerá la historia un vocablo en que queden comprendidos todos sin distinción, sin matices, sin una particularidad que los eleve. El vocablo no es menester escribirlo, lo modulan todos los labios y pugna por salir…

 DECORACIONES.

Las decoraciones de este modelo de avión al Servicio de la Aviación Militar Mexicana fueron dos, según testimonio del Señor Lauro Mendoza piloto de esa época y de lo que se desprende de las fotos tomadas por él mismo, así como las publicadas en la revista “TOHTLI” de Marzo-Abril de 1921 y Julio-Agosto de 1923.

 Durante los vuelos de prueba el avión ostentó el fuselaje en madera natural, así como los montantes y tren de aterrizaje, las tolvas del motor en aluminio natural, mientras el radiador quedó en cobre natural, las alas y timones de dirección y profundidad (conjunto de cola) en “dope” natural, lo que permitía ver las costillas, no teniendo insignia de ninguna especie: Posteriormente fue pintado en color aluminio todo el avión a excepción de las tolvas del motor que fueron negros, el radiador quedó en cobre natural y se le decoró con cuatro triángulos en las alas y el timón tricolor con la numeración consecutiva “N° 79”, teniendo además en el fuselaje el número de serie “1-D” y el emblema de los TNCA.

 

 El Ansaldo A-300-2.

 Con respecto al servicio de este avión en México, es bien poco lo que se sabe, una de las fotos del archivo de la FAM muestran al avión de frente y con la designación A-300-3, aunque por la descripción -3 indicaría que fue un aparato de tres plazas, contrario a lo que en realidad fue, un biplaza, por lo que la designación correcta sería A-300-2, pues los ejemplares de primera producción fueron biplaza.

 Los A-300 fueron biplanos convencionales mono motores de construcción mixta, metal y madera forrada con tela. En general su planta motriz fue el Fiat A-12bis enfriado por agua, en México también le llamaron S.V.A. (Savoia-Verduzio-Ansaldo)

 Estos biplanos fueron de propósito general construidos por la compañía Ansaldo de Turín. El prototipo voló por primera vez en 1919 y empezaron a ser construidos en serie desde 1920 hasta 1929. Sirvieron en la Regia Aeronáutica de Italia en los roles de bombardero ligero, transporte, caza y avión de reconocimiento y también como entrenador avanzado.

 Las primeras fotos de este avión aparecieron en la revista TOHTLI de marzo-abril de 1921, en donde una de ellas refiere que: “El instructor Lievre después de efectuar la prueba de un biplano S.V.A. adquirido por nuestro gobierno.” La decoración para este avión en ese vuelo fue similar a la del A-1, fuselaje en madera natural y alas en dope natural. Por lo que se desprende del pie de foto, la prueba resultó un éxito.

 

 

Otra de las fotografías aparecida en Marzo-Abril de 1921 muestra el avión partido en su sección central, donde muestra perfectamente sus dos asientos y al piloto Lievre usando muletas para caminar, el pie de foto dice: “A pesar de haber quedado la máquina totalmente despedazada, el piloto Lievre solo tuvo que lamentar ligeras escoriaciones en la cara y un golpe contuso en la pierna derecha.”, Esta foto por supuesto nos da una clara idea de los peligros inherentes a los que se enfrentaban los “pilotos de prueba”, muy comúnmente fallas de motor y entradas en pérdida o stall.

 

 Posteriormente y hasta octubre de 1922 estuvo en los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas donde fue completamente reacondicionado demostrando con ello una vez más las habilidades de los técnicos mexicanos. Se le dio la matrícula 2-D-80, así como la decoración entonces en uso, similar al A-1 Balilla. Todo el avión en aluminio.  (Textualmente el pié de foto dice así, “Se terminó la reconstrucción de un biplano “Ansaldo” 2-D-80 (Balilla)”. Aunque por supuesto aquí la denominación de Balilla está equivocada.

 Otra nota que apareció en octubre 1922 dice. “Los talleres de aviación próximamente entregarán a uno de los escuadrones, un biplano biplaza S.V.A. italiano con motor Spa 220 H.P. construido en los mismos”. Aquí el término “construido” es muy genérico pues ya quedó claro que fue reconstruido luego del accidente de abril 1921.

El final de este avión ya no es relatado y tenemos que seguir esperando a que aparezcan más datos.

 

 

 

El Aeroplano de Transporte A-300-C (Cabin Limousine)

 Una de las “rarezas” aparecidas en esa época, lo fue un biplano Ansaldo “de cabina”, como era llamado generalmente y su designación oficial era A-300-C. Siendo este un desarrollo del anterior pero que en realidad fue un prototipo de avión de Línea Aérea. También se le llamó “Six place limousine”.

 Para un completo panorama de lo que fue este avión, visite la siguiente página, en donde se reproduce la descripción aparecida en la revista “FLIGHT” de 1921.

http://www.flightglobal.com/pdfarchive/view/1921/1921%20-%200437.html

 Ahí mismo encontramos la nota que dice: “una de estas máquinas fue llevada y volada en América y en Mayo pasado voló desde Mineola, Long Island (N.Y.), a Chicago, una distancia de más de 700 millas en 7 ½ Horas de tiempo de vuelo con tres pasajeros y 500 Lbs. de correo.

 Una foto aparecida en el libro STINSONS de John Underwood de 1969, dice:

“A-300 Cabin plane, EAS delivered to México in 1921, served briefly as staff pilot, instructor plane.”

 Información adicional encontrada indica que este avión perteneció al Gobierno de Chihuahua y que con ese nombre se le conocía. Llegó al aeródromo de Balbuena al mando del piloto rumano Jorge Pufflea, durante los actos de inauguración de las FIESTAS DEL CENTANARIO, organizadas por el gobierno de Álvaro Obregón en septiembre de 1921.

El aviador Pufflea aseguró haber batido el récord de recorrido en la República, por haber cubierto una distancia de 1880 kilómetros en 10:50 hs. Aunque este recorrido se realizó en cuatro etapas:

25 de septiembre. Salió de El Paso, Texas con siete pasajeros de los cuales tres se quedaron en Chihuahua, después de una hora y cincuenta minutos de vuelo, recorriendo 380 kilómetros, ese mismo día llegó a Torreón con los otros cuatro pasajeros, recorriendo 500 km. En 3 horas de vuelo.

26 de septiembre. La segunda etapa fue de Torreón a Monterrey, transportando cuatro pasajeros y recorriendo 400 kilómetros en 2:30 hs.

27 de septiembre. Vuela de Monterrey a Moctezuma en San Luis Potosí con 5 pasajeros, recorriendo 220 kilómetros en 1:20 hs.

28 de septiembre. Despegó de Moctezuma a las 09:35 am con un pasajero, recorriendo 600 kilómetros en 3:25 hs.

Este avión de marca Ansaldo cuenta con un motor Fiat de 360 h.p., y desarrollaba una velocidad de 220 km/h, con una capacidad de carga de 2.5 toneladas y se consumieron en el viaje 240 galones de combustible. Según la crónica de la época, comenta que en el Ansaldo los pasajeros pueden viajar con toda comodidad, pues el interior del departamento a ellos destinado es en todo semejante a un auto limousine, cómodamente acojinado y hasta con una pequeña mesa en la cual puede jugarse a las cartas o al dominó.

         

Para ese octubre de 1922, apareció otra foto que nos da la mala noticia de la suerte final de ese avión de bella figura.

“Biplano “Chihuahua” incendiado en San Luis al capotear en un aterrizaje forzado”.

   

 Una de las anécdotas referidas por el entonces cadete Señor Lauro Mendoza, es que el avión cuando permanecía en los hangares era utilizado como “dormitorio” por los alumnos que estaban de guardia y que el avión era volado pocas veces. Cuando se le entrevistó acerca del color del avión, desafortunadamente no lo recordó y solo refirió que “su color no era muy obscuro” y que “el timón si lo tenía con los colores nacionales”.  Por lo que una vez más nos quedamos sujetos a la especulación hasta que aparezcan otros datos.



 A continuación reproducimos dos páginas del Folleto original en italiano, tal como eran comercializadas por Aero Import Incorporation de Nueva York.             

 

 

 

 DESLIZADOR CALOCA.

 Al entonces General de Brigada Pedro Caloca Larios se le dio la comisión de director de la Escuela Militar de Aeronáutica, de 1925 a 1926. Y durante esa gestión, no siendo piloto se puede decir que quedó prendado de la aviación: Pues durante esta época es cuando aparece uno de los diseños más radicales y heterodoxos que hayan surgido en México.

 La inventiva de Caloca Larios es patente en la adaptación de un fuselaje de un biplano para ser utilizado como Deslizador, con la adición de dos góndolas laterales.

 El biplano, desprovisto de sus alas fue creado para ser utilizado en los ríos y lagunas precisamente como Deslizador.

 En dos fotos de una publicación de la época, se pueden apreciar las características muy peculiares de tal invento y una pequeña nota que dice:

 ---UN DESLIZADOR. Damos a continuación dos gráficas de la inventiva del General Pedro Caloca, Jefe del Departamento Aeronáutico, cuyo aparato a decir de expertos en la materia está llamado a prestar las mayores ventajas al tránsito y vigilancias de costas, después de estas pruebas.

No bien termina el señor General Caloca su máquina y ya la prensa nos trae la noticia de que en Alemania se lanzan vehículos sobre rieles y agua con hélices y motor aéreo que alcanzan una velocidad que supera en mucho a todas las hasta hoy conocidas.

Creemos que en un plazo no muy largo las comunicaciones de no ser aéreas, serán de este medio.---

El fuselaje que se tomó para realizar este aparato fue de un Douglas O2-M y las góndolas que le fueron adaptadas fueron de diseño nacional, mismas que servían igualmente a manera de pontones para la flotabilidad y estaban provistas de cuatro grandes ventanas donde era posible transportar hasta ocho pasajeros en cada una.

 

 Vista lateral del Deslizador Caloca, nótese el fuselaje recortado y los tres timones de dirección, seguramente previendo la controlabilidad de este, por medio del flujo de aire creado por la hélice y el motor que nos atrevemos a suponer pudo haber sido uno de 12 cilindros en línea

 Ante la evidencia de esas fotos, podemos imaginar el esfuerzo desarrollado para lograr dicho aparato. Para haber sido construido en los talleres Nacionales de Aviación, seguramente debió haber tenido la autorización oficial, así como los gastos incurridos en él debieron haber sido absorbidos por la Secretaría de Guerra y Marina.

 La efectividad de tal aparato en los ríos o en las lagunas es algo de lo que no hemos podido obtener información hasta la fecha, sin embargo el Deslizador fue probado en el lago de Chapala por el coronel piloto aviador Alfredo Lezama Álvarez.

 

 


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RESEÑAS PUBLICADAS EN LA REVISTA TOHTLI.

 1 ° de junio de 1922.
UNA COMISION DE AVIACION IRA AL BRASIL.

 Con la numerosa delegación que México envía a su hermana de raza el Brasil con motivo de la conmemoración del Centenario de la Independencia de ese gran país sudamericano, el C. Ministro de Guerra ha dispuesto que una comisión compuesta del Capitán primero Piloto Guillermo Ponce de León, Julián Nava Salinas, Teniente Francisco Espejel y Teniente Ascensión Jiménez del escuadrón de ob­servación de la Fuerza Aérea Mexicana, salga a fines de este mes para tomar parte en las fiestas que con tan fausto motivo tendrán lugar en la Capital de dicha República.

 De la legión de caballeros águi­las y en representación de esta institución que tan­tos lauros ha alcanzado el maravilloso arte de volar van cuatro jóvenes y varios aparatos, entre ellos algu­nos de construcción nacional, a demostrar los adelan­tos que la aviación ha hecho en nuestro país y que será en un futuro no lejano una de las armas con que México, hermano avanzado al Septentrión, ten­drá como defensa del territorio patrio en donde el valor, honor y amor a la raza es una religión, y por eso es que estos embajadores cerca de sus hermanos del Sur llevan con todos los que los acompañan el salu­do y el mensaje de amor, paz y concordia a esa gran República.

 Los pilotos mexicanos honrados con la distin­ción de ser copartícipes de esta sincera embajada que México manda, son representativos y herederos de la legendaria raza de bronce que tuvo en Cuauhtémoc, Morelos y Juárez ejemplos vivos e imperece­deros de valor, patriotismo y desinterés, y que al luchar por su Patria también lo hicieron por la In­dependencia, libertad y mejoramiento de un conti­nente sometido por la conquista y libertado por el esfuerzo de sus hijos.

 El futuro de las naciones al sur del Bravo es­triba en que unidos todos dentro de la religión del trabajo, el amor a la Patria y  el respeto a las leyes, sea el corolario de tanto esfuerzo, y tanto sacrificio y  tanta abnegación.

 TOHTLI  felicita a los señores Pilotos y no duda que representarán a su escuela y su arma con la ga­llardía y conocimientos que ha hecho de cada Pi­loto mexicano el caballero águila ensoñado por los sacerdotes aztecas que, según la leyenda, traspo­niendo montañas arrancaron al sol el brillo que el águila representativa despide de sus ojos cuando desde los altos picachos de las montañas abre las alas y  en un gesto grande y solemne pinta la fiereza de sus hijos ante toda amenaza que sojuzgue y  que tienda a invadir y menoscabar su libertad.





 TOHTLI Octubre de 1922.
LOS PILOTOS MEXICANOS EN LA ARGENTINA.

 Nuestro Ministro en la República Argentina, en cablegrama del 17 del presente, dijo a la Secre­taria de Relaciones Exteriores lo siguiente; --- ---«Viernes noche, celebrose Teatro Marconi función en honor Embajada Mexicana, Misión Militar asistiendo cadetes. Tomó parte Típica, Fanny Anitúa. Resultó bri­llante, vitoreado México, aclamada orquesta. Sábado verificose Teatro Colón, función gala ofrecida por Presidente, Misiones especiales, Cuerpo Diplomático residente. Tarde, carreras Hipódromo, honor Emba­jada asistiendo Presidente República. Misión mexicana, estuvo Tribuna Presidencial. Misma hora, Ponce, Espejel, Salinas efectuaron lucida exhibición campo aviación volando sobro Hipódromo, sensacio­nales vuelos aeronáuticos hicieron público entusias­mado, aclamara pilotos y México. Noche concurrie­ron aviadores Match de Box, siendo ovacionados al presentarse, vitoreando a México. Banda militar dio audición popular en jardines. Exposición rural con­curridísima público que prorrumpió frecuentes ova­ciones. Éxito Misión Mexicana, supera todas otras extranjeras.

Oficialmente comunicase Legación agradeci­miento Gobierno Argentino, por participación cade­tes en desfile día 12, haciendo presente especial felici­tación Presidente República, por brillante marcha Colegio Militar.»-------

 TOHTLI envía desde sus columnas en su más alta manifestación de orgullo, un saludo a los valien­tes pilotos mexicanos que han sabido, con su valor y pericia, arrancar de los pechos del culto pueblo ar­gentino un viva al país de Cuauhtémoc.

TOHTLI octubre 1922
Hemos tenido noticias de que nuestros pilotos, capitán Ponce de León y tenientes Nava Salinas y Espejel, quienes concurrieron con la Embajada de nuestro país a los festejos del Centenario de la Inde­pendencia del Brasil, salieron con destino a la Repú­blica de Chile, procedentes de la República Argentina.

En Valparaíso se embarcarán en los primeros días del entrante noviembre para dirigirse a nuestra patria.

TOHTLI octubre de 1922.
La Secretaría de Guerra y Marina, dispuso que una comisión Formada por miembros de nuestro Ejército y Armada, acompañados de una banda de música, acudiera a la estación del fe­rrocarril a recibir a sus compañeros que integra­ron la comisión, dignos por todos conceptos de esas alocuciones, ya que supieron en países ex­tranjeros, poner muy alto el nombre de la pa­tria, dejando grabados en el corazón de los sim­páticos y nobles pueblos brasileiro, Argentino y Uruguayo, gratísimos recuerdos de bizarría y confraternidad, y es de aplaudirse acto tan sig­nificativo, porque ello demuestra que los altos jefes de nuestro Ejército, saben justipreciar las acciones de cada uno de los miembros que lo componen.

 Tanto los alumnos del Colegio Militar, co­mo los pilotos aviadores que formaron parte de la misión, estuvieron a la altura de su deber y debemos sentirnos satisfechos de que nuestros representantes ante las naciones hermanas del Sur, hayan podido hacer patente que las páginas de gloria del IT, escritas con heroísmos y abne­gación de los aguiluchos de Chapultepec, que supieron ofrendar su sangre por el honor de su patria, han permanecido imborrables, antes bien, su recuerdo constante ha hecho de cada uno do sus hijos un defensor de la integridad de su te­rritorio.

 A los pueblos del Sur, hermanos del nuestro por raza y aspiraciones, inspirados también por nobles sentimientos de confraternidad, acogie­ron con entusiasmo sincero, con marcadas muestras de cariño a nuestros embajadores, tri­butándoles todas sus atenciones, comprendiendo que por conducto de ellos, todos los hijos de México, se asociaban en sus momentos de justo júbilo. Y así fue como a la llegada de la misión militar a Río de Janeiro, las altas autoridades del puerto, comisiones militares y numeroso pú­blico, se congregaron en los muelles a tributarles caluroso recibimiento.

 Refiriéndonos especialmente a los pilotos aviadores, capitán (Guillermo Ponce de León y tenientes Julián Nava Salinas y Francisco S. Espejel, representantes de nuestra Fuerza Aérea, ante las naciones de Sudamérica mencionadas, podemos informar a nuestros lectores que han regresado a su corporación cubiertos de prestigio por haber realizado tanto en Río de Janeiro, co­mo en la capital de Argentina, emocionantes y arriesgadísimos vuelos, poniendo de manifiesto ante el público que presenciaba esas exhibiciones su pericia y conocimientos como aviadores.

 En la capital del Brasil, efectuaron vuelos de importancia con motivo de los festejos cele­brados en honor del primer centenario de su independencia, distinguiéndose por la finura y corrección de todas sus maniobras, siendo ob­jeto, por tal motivo, de felicitaciones calurosas por parte de las autoridades, aviadores de ese país y extranjeros, que al igual que los nuestros se encontraban agregados a las comisiones mili­tares de sus respectivas naciones, y es digno de mencionarse el hecho de que en Río de Janeiro, sus vuelos fueron comparados con los realizados por aviadores como John, conocido como el As de los Ases, quien en la tierra Lampea, rea­lizó proezas que cubrieron de gloria a Francia, su patria, y Santos Dumont, de fama mundial; pe­ro su pericia y valor los sacaron avante, dejando una impresión en el público que presenciaba las maniobras, de que se trataba do aviadores de gran modestia pero de conocimientos y temeridad extraordinarios.

 ¡Oh!, la hermosa capital de Argentina, con motivo de la toma de posesión del Presidente electo, doctor Marcelo de Alvear, realizaron tam­bién algunos vuelos de importancia y creemos dar a los lectores de TOHTLI una completa idea del éxito alcanzado, reproduciendo los elogios de que fueron objeto por parte de la prensa de ese país. El importante diario de Buenos Aires, "La Ra­zón" al siguiente día de una fiesta Aero deportiva organizada en honor de nuestros pilotos, por los aviadores argentinos, se expresaba en estos conceptos:

 ---Los pilotos militares que integran la embajada mexicana, proporcionaron ayer a los afi­cionados argentinos, que en crecida cantidad se congregaron en el estadio de Palermo, un inte­resante espectáculo.

 Llegaron los jóvenes aviadores a nuestro país procedidos del prestigio extraordinario que conquistaron en Río de Janeiro, donde hubieron de afrontar durante las tiestas del centenario una comparación, en verdad formidable, que la presencia de famosos pilotos europeos hizo inevi­table.

 Al juzgar la labor que entonces cumplieron, no existieron en la prensa y entre los técnicos del país hermano, discrepancias de opiniones. Se trataba, sin duda, de pilotos excepcionales que, reu­niendo cualidades de pericia y seguridad equi­valentes por lo menos a las demostradas por sus colegas europeos, los aventajaban en decisión y temeridad.

 Tal la impresión que se recogió también ayer de la Esportiva, a través de su exhibición de acrobacia comparable a las más audaces de las realizadas en nuestro país.

 Precisos y suaves en las maniobras, aún en las más caprichosas y extrañas, resueltos en todo el transcurso del vuelo, los tres jóvenes mexicanos infundieron en la concurrencia que siguió sus primeras evoluciones con incontenible curiosidad, una confianza y seguridad absolutas, bien explicables en razón de la docilidad extremada de que la máquina entró y salió de las difíciles posiciones en que se le condujera.

 Realizados los vuelos a escasa altura, no fue posible en ningún momento establecer, a través de los movimientos bruscos que generalmente señalaban su comienzo, la iniciación de las variadas piruetas. Fue así como el Morane se torció en prolongados tonneaux  y ceñidos loopings maravillosamente circulares, sin solución de continuidad casi y con una elegancia pocas veces apreciada,  el 110 contribuyó a hacer más rui­doso y perdurable su triunfo.

 El público, al que conquistaron ya antes de iniciar sus vuelos por la natural modestia y sencillez de sus actos, les aplaudió ruidosamente al final de cada prueba.

Se inició la fiesta con una salida del piloto Mira, que en su golondrina evolucionó sobre el estadio y el Hipódromo Argentino hasta la llegada del Morane Parasol, piloteado por los te­nientes Espejel y Salinas.

 Se cumplió en seguida una serie de pruebas hípicas, y por último, se inició la exhibición aérea con un vuelo del teniente Espejel, que con­dujo como pasajero a su compañero de armas ca­pitán Ponce de León.

 Manteniendo en todas sus evoluciones las características enunciadas, Espejel cumplió a 100  metros  de  altura  numerosos  tonneaux,  virajes  escarpados  y  toda  suerte  de maniobras, para luego cerrar loopings a menos elevación, y en forma arriesgadísima.  

 Su aterrizaje fue magnífico. En forma seme­jante se desarrolló la ascensión que, también con pasajero y en el mismo Morane 110 H.P. rea­lizó el teniente Nava Salinas, quien llegó, como su colega, hasta, el Hipódromo Argentino, con el propósito de saludar al primer magistrado. Acto seguido realizó en el centro de la pista, y a menos de 100 metros, las más variadas pruebas de acro­bacia.

 Ya de vuelta, sobre el estadio, alternó los loopings y los tonneaux, descendiendo en corto trecho y con gran suavidad.

 A las I7 P.M. el capitán Ponce de León par­tió acompañado por su colega Espejel para cum­plir la parte del programa que le estaba encomendada, lo que hizo con el mismo éxito que sus compañeros. Sin descender, siguió hasta el aeró­dromo de El Palomar.

 Otros diarios también de significación, hi­cieron sus comentarios en parecidos términos, entre ellos La Nación, cuya crónica también reproducimos por considerarla de interés para nuestros lectores para que puedan valorar la labor de nuestros pilotos:

 ------Con una numerosa concurrencia se efectuó en el estadio municipal la reunión Aero deportiva que la brigada de aviadores organizó en honor de los pilotos mexicanos que son nuestros huéspe­des, con motivo de la transmisión del mando pre­sidencial.

 Poco antes de las 10 llegó al estadio el pilo­to mexicano, teniente Francisco S. Espejel; trayendo en vuelo desde Palomar su monoplano Mo­rane Saulnier Parasol de 110 HP, con el cual efectuó una serie de vuelos acrobáticos que inte­resaron vivamente al público, que aplaudió en las distintas pruebas, al valiente aviador.

 En su vuelo con pasajeros llevó este mismo oficial al general mexicano Primitivo González.

 Más tarde su compañero, el teniente Nava Salinas, con el mismo aparato y llevando al mismo general González, renovó los vuelos de Espe­jel, prolongando éstos hasta el Hipódromo Argentino.

 El capitán Ponce de León, finalizó los vuelos de la tarde, trasladándose a Palomar, llevan­do de pasajero al piloto Espejel, que lo sirvió de oficial de ruta.

 Las pruebas que ayer los audaces pilotos mexicanos realizaron sobre el estadio de la Esportiva y del hipódromo, donde la concurrencia de am­bos lugares aplaudió las exhibiciones, ha tenido el éxito que se esperaba desde el día que llegaron a nuestra patria.

 La modestia que los caracterizó en todo momento, hizo tal vez creer que con el 110 serían tan supe­riores como se decían no obstante tenerse muy altos conceptos al respecto desde sus exhibiciones en Río de Janeiro pero los vuelos de ayer no dan lugar a dudas.

 Los que han tenido oportunidad de admirar a esos acróbatas del aire, como Scott, Villinout, Pettirossi y últimamente a Fromval, han podido comprobar que una mano firme y un corazón au­daz guía a esos pilotos mexicanos en los aires, pues con aparatos que no han sido construidos para pruebas de tal naturaleza han efectuado las más extraordinarias.

 En algunos pasajes los mencionados "tohtlis" de Anáhuac, han superado a aquellos "ases" que vinieron a nuestro país con la intención de mostrarnos cosas desconocidas.

 Por eso las exhibiciones de ayer trascenderán en lo más hondo de nuestros aficionados y pue­blo en general, que sabrán valorar el interés que toma México por la navegación aérea desde el punto de vista militar.

Mientras éstos realizaban sus exhibiciones, el aviador Mira se alternó en las distintas prue­bas, la mayoría de las cuales fueron efectuadas a poca altura, lo que fue muy comentado por los espectadores, los que pudieron notar en aquél una gran maestría.

 Poco antes de desarrollarse el programa aé­reo se efectuó el concurso hípico entre oficiales del escuadrón de seguridad. El jurado adjudicó el primer premio al jinete .Juan A, López, el segundo a Eulalio López y el tercero a Manuel Calaza.

Una banda del ejército amenizó el acto con un selecto programa.-------

 Como un acto de justicia hemos reproducido los elogios que tributaron los diarios mencionados a  nuestros valientes pilotos, y nos sería cansado reproducir los conceptos contenidos en  otros importanles periodicos, como –Careta- y -Fon Fon- de Rio de Janeiro y   -Caras y Caretas- de Buenos Aires, que también les dedicaron algunas de sus páginas.

 Ilustramos la parte gráfica de esta información, con una postal dedicada por el famoso aviador francés, Frombal, al teniente Nava Sali­nas así como con una fotografia de un grupo de aviadores argentinos y mexicanos.

TOHTLI felicita sinceramente a las comisio­nes en general, que partieron al Brasil, por su labor desarrollada, deseando que su misión de acercamiento tenga un clamoroso éxito.

 

 Los Pilotos Aviadores que fueron al Brasil han llegado a su patria.

A fines de este mes, después de una ausencia de cinco meses, regresaron a la patria, los miembros de la misión militar que nuestro gobierno envió al Brasil, con motivo de la celebración, del primer centenario de su Independencia, a la toma de posesión del Presidente electo de la República Argentina y a una visita de cortesía al Uruguay.